..es entrar a ese lugar blanco y brillante que es la fabrica. Pasa el tiempo y me voy ubicando en mi espacio, en su claridad y en mis helados del día.
...escoger lo que hay que hacer. A veces son emergencias: que se acabo ayer el brownie o el pisco sour. Entonces fluye la adrenalina y nos ponernos manos a la obra, pronto, que los clientes reclaman si no encuentran su helado favorito. Carolina no para entonces de trabajar y Marilyn (mi ayudante) y yo tampoco.
A veces tenemos tiempo de pensar en el futuro y revisar con calma nuestras existencias: que si queda poca fresa, que si tendremos melón hasta hoy. ..Nos tomamos el tiempo para preparar los helados y sentirnos felices de pensar que tenemos todo . Este día puede parecer de rutina ´pero pensar que cada mezcla se transformara en un momento de satisfacción para ese niño que ama la menta o la señora que solo come el ron con pasas, te hace sentir responsable de una misión de felicidad..(que bien!)
Y otros días (los mas lindos de todos) tenemos un nuevo ingrediente, una fruta que hemos visto, un sabor que he soñado y decimos "Y que tal un helado de..."??? Y empiezo a revisar la formula y hacer mis cálculos misteriosos buscando primero en la teoría el equilibrio perfecto .
Hacer le helado es entonces una experiencia nueva, como explorar un lugar del que conoces la puerta, pero no sabes que se encontrara mas allá...Es en ese lugar desconocido donde tanteo, pruebo, siento, huelo, voy a ciegas pero me guia mi sensacion, la idea que quiero recrear .."Que sentirá el que pruebe este helado??'"..a veces busco osadía, otras paz, sabores que te hagan pensar en la casa o en tu infancia y a veces te transporten a lugares donde no has estado jamas.
Y cuando he logrado alcanzar ese objetivo,entonces, ese minuto justifica mi decisión de ser heladera, de tanta fruta,leche y azúcar en mi vida: el sabor ideal esta en mi cuchara, en mi boca . Ha nacido un helado hermoso ,delicioso y me alegra la vida.

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