miércoles, 16 de marzo de 2011

CAROLINA Y YO

Carolina se hizo esperar con la ansiedad que se espera una sorpresa que se conoce pero que nunca llega. Cuando quise comprar mi primera maquina heladera me decia Walter ( mi vendedor) que la maquina venia de China y estaba estancada en el puerto de Guandong o que ya habia llegado a Shegzhou o a Chigwhan. (bueno esos nos son los nombres que me dijo, a mi todos me sonaban igual).
La cosa es que no tenia la bendita maquina mantecadora y no podia comenzar a hacer helados. Mi heladeria parecia el cuarto que espera un recien nacido con todo el ajuar listo  pero sin lo mas importante: la cuna donde descansaria el rey de todo esto.

Al final me rendi: la maquinita parecia no querer salir de su tierra china o estar muy feliz en algun puerto perdido del pacifico. Asi que opte por la segunda opcion: Comprar la maquina de segunda mano que Walter habia tenido en su fabrica.
Es asi como llego Carolina a nuestra heladeria. Le puse ese nombre porque me costo muy cara y porque me recuerda a una señorita detallosa que hay que limpiar con detenimiento y tratar con cuidado: ella nos fabrica el helado de cada dia.
Carolina no es nueva pero me parece que aportó su sapiencia a nuestro quehacer primerizo.  Ha trabajado muy duro en su vida anterior, incluso ha sido maestra: yo la conoci en mi primer curso de heladeria donde los cursantes la mirabamos con rendida admiracion. Me gusta pensar que todo su pasado le ha dado una experiencia que me ayuda a batir un helado mas sabroso y mejor hecho.
Tal vez algun dia tendremos maquinas mas modernas y grandes, pero Carolina la chinita siempre sera mi primera compañera, mi heladera magica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario